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20 de febrero de 2012

Ceremonia de inicio: un rito mágico de alegría




Gualeguaychú, Argentina.
19-Febrero-2012
Alan Rojas Ramírez


La indicación de Archi, miembro bolivariano de la Escuela Latinoamericana para la Actoría Social Juvenil (ELASJ) es clara: todos los participantes del encuentro “multiplicadores ELASJ, 2012” deben formar un círculo. Están a punto de dar inicio a sus jornadas de trabajo y es menester pedir permiso a la Pachamama (madre tierra). “Es importante que la naturaleza sepa que le estamos pidiendo permiso para llevar acabo nuestros trabajos” señala Archi. Ya en el centro se encuentra la whipala extendida en el suelo, custodiada por dos antorchas y en espera de entregar a la Pachamama la ofrenda de hombres y mujeres. Es importante para el ritual tener presente al fuego, agua, aire y tierra; elementos que constituyen a la madre tierra.



“Pedimos permiso -continúa Archi- en el marco de la espiritualidad intercultural, integrar subjetividades propias y de nuestros países”. Toma un vaso con agua y rocía lentamente un poco sobre los cuatro puntos cardinales de la Whipala, chayar. “Pedimos a nuestra primera autoridad de la escuela, se dirijan a la madre tierra”, invita a Coco (Inti Watana) y Erika (Cauce Ciudadano A.C.); “Queremos expresar nuestro agradecimiento a todos y todas, juntos vamos a pedirle permiso -con todo respeto- a esta tierra”, expresa Coco. De igual manera Erika dice: “pedimos permiso a la madre tierra para que tengamos buenos trabajos”, y con mucho aliento concluye; “¡sembremos semillas para poder seguir creciendo y avanzando!”. Juntos, y de la misma manera que Archi, derraman un poco de agua.


Archi exhorta a que un hombre y una mujer de cada país entreguen un objeto a la madre tierra; explicando un poco el significado de su valía. México es el primero en pasar: Depositan una figura con forma de jaguar con la propiedad de imitar el sonido de este felino. Carlos Cruz (Cauce Ciudadano A.C.) deposita una jersey ,“significa mucho para cauce (ciudadano)” no solo porque representa la máxima casa de estudios de México (UNAM) sino que también representa catorce años; muchos eran pandilleros, ahora son pandilleros constructores de paz.


Chile pone sobre la whipala una clava, símbolo de liderazgo mapuche que “en tiempos de guerra es utilizado por toqui y en tiempos de paz por lonco”. Y un amuleto mapuche, elemento con el que se conectan con la madre tierra. Por su parte Colombia deposita en la whipala granos de café, símbolo de producción, y una mochila tejida por manos indígenas: “el tejido es algo que nos une” señala Raúl (Tierra Viva). Nahuel (PFJA), de Argentina, entrega a la Pachamama una corneta, instrumento tradicional de Gualeguaychú: “es una expresión artística del carnaval, construida por la manos del pueblo”. La corneta tiene pintada la Chacana, símbolo andino: “queremos que nuestra voz tenga un sentido”. Al final entregan un poema.



Un sobrero que representa al campesino, al trabajo, niños, jóvenes y ancianos es depositada por la comitiva de Paraguay: “es la forma en cómo construyen su vida”. Además entregan un recipiente de tereré, que representa el momento de compartir, de descansar, de estar unidos. Uruguay integra una artesanía hecha de barro; unión entre todos los elementos: aire, agua, fuego, tierra. Y Yerba de mate: “es un símbolo muy fuerte, es la forma de transcendencia de los pueblos originarios”. Finalmente Bolivia entrega la milenaria hoja de coca, que acompaña en las jornadas de trabajo; símbolo además de resistencia… de lucha. Entonan una melodía con la tarca que se toca en carnavales, y un sicu, instrumentos de liberación.


Al final la whipala es cubierta, abrigada, en un proceso mágico por los objetos más valiosos de Latinoamérica. Y de repente, sin previo aviso, la tierra perfumó Gualeguaychú y obligó a los que conformaban el círculo a dar un abrazo: un abrazo eterno.


8 de noviembre de 2010

En Camino de Altamira a Almaguer (Macizo Colombiano)

El día empezó con un buen desayuno en casa de Tatiana que nos había preparado su mamá. Huevos, yuca, arroz y arepas. Con un exquisito café.
Luego fuimos a conocer el proceso de producción, secado y tostado del café y conocimos la cooperativa de productores de miel.
El día estaba movido en Altamira porque se esperaba en el salón comunal la llegada del Alcalde que venía a hacer una rendición de gestión.

Como a las 9.00 teníamos en la escuela la reunión con el grupo de Actoría Social, algunos papás y algunos docentes.
Tatiana abrió la reunión y, luego, proyectaron las fotos del último campamento en el que habían participado los jóvenes con otros grupos en el marco de los módulos nacionales de la ELASJ.

También proyectaron el video "Fuerza Joven de las Montañas" en donde se relata el proceso de los últimos años. Me tocó a mí presentar la escuela y lo que se vive en los distintos países. Comenzamos haciendo una ceremonia de permiso a la Pachamama poniendo en las manos un poquito de tierra. Todos participaron de esta ceremonia y de la charla con mucha atención. Luego abrimos a preguntas. Hacia las 12.00 estábamos terminando.

Los chicos y chicas del grupo quisieron llevarme a conocer sus aulas, que estaban bien arriba del pueblo. Desde allí se veía imponente el macizo en todo su esplendor.

Al bajar, fuimos a comer un sancocho de gallina a casa de Tatiana. Nuevamente, una exquisitez.

Antes de irnos para Almaguer, visitamos el salón comunal donde ya casi terminaba la reunión con el alcalde y se preparaba a tocar música andina un grupo local integrado por varios chicos del proceso colombiano de Actoría Social. Muy buenas las sayas, los tinkus y carnavalitos...

A las 15.30 salimos para Almaguer. Nos separaban unos 30 kilómetros de un camino muy difícil. Para peor, al llegar a lo más alto de la montaña (unos 3000 metros) se largó a llover impiadosamente. Entre que no se veía nada, el camino era de tierra y los precipicios gigantescos, el viaje fue cualquier cosa menos "placentero". Raúl hizo gala de su capacidad de manejo y finalmente, como a las 18.00 llegamos a la ciudad que es una de las más antiguas de Colombia: Almaguer.

Apenas entrados nos vieron varios chicos que nos estaban esperando y salieron corriendo para avisar a los otros que habíamos llegado.

Así que, sin descanso alguno, comenzamos nuestra reunión con un muy buen grupo local, coordinado por Fulvia, que me sorprendió nuevamente. Como los coordinadores actuales el año próximo emigran para estudiar en las ciudades más grandes, el grupo acababa de elegir a los que coordinarían el grupo en el 2011. Y el testimonio de estos futuros coordinadores fue impactante para mí.

Luego vino la cena y la proyección de otra película, mientras yo revisaba nuevamente mis correos.
A las 22.30, estaba en la cama. Al día siguiente, a las 7.00. Comienzan las actividades... Un viaje intenso... sin respiro...